Una energía más barata, aunque se dispare la volatilidad, ayudará a reducir las presiones inflacionistas en un momento clave, ya la guerra de los aranceles provocará un repunte de los precios de bienes y servicios.
Según los datos de abril, las exportaciones chinas a Estados Unidos han caído un 21%, y las importaciones un 14% por el efecto inicial de los mayores aranceles norteamericanos.
Las decisiones de Trump en sus primeros 100 días de su segundo mandato 'obligan' a Coface a rebajar su previsión de crecimiento del PIB mundial en seis décimas, hasta el 2,1%, frente al 2,7% estimado en febrero.
"Es la paradoja del nuevo orden mundial: ver a la dictadura de China abanderando el libre comercio mientras EEUU levanta barreras", subraya el analista Pablo Gil.
"Independientemente de cómo evolucione la política arancelaria estadounidense, ya se ha destruido suficiente confianza como para que consumidores, inversores y empresas se muestren más cautos", avisan en DWS.
Después de algunas reuniones con altos ejecutivos de compañías americanas, que han advertido los potenciales efectos de los aranceles en las cadenas de suministro, y de las presiones del lobby de Wall Street, Trump lanza mensajes de moderación sobre la guerra comercial.
Estas rectificaciones de Trump tienen mucho que ver con que esta semana hay subastas en el Tesoro americano. El 60% de las tenencias extranjeras están en los bonos a cinco años, donde vencen 70.000 millones$.
Las tensiones de la guerra comercial deterioran la confianza en Alemania. En EEUU las perspectivas a seis años están en el nivel más bajo desde 2001. Pero DWS ve más interesante la renta variable europea que la norteamericana.
Móviles, ordenadores, chips, discos duros, las máquinas para fabricar semiconductores, y otros componentes electrónicos quedan excluidos de la aplicación de los gravámenes, en una prueba más del carácter errático de los aranceles de Trump.
Lejos de parar, Trump amenaza con los fármacos. Los aranceles sobre los fármacos se anunciarán “en un futuro no muy lejano”. Asegura que EEUU dispone de ventaja por tratarse del “gran mercado” y prometió traer más producción al país, además de hacer hincapié en la necesidad de independencia en caso de guerra.
Desde su adhesión a la Organización Mundial del Comercio en 2001, China se ha convertido en el mayor fabricante de bienes del mundo. A medida que EEUU se aleja de una política comercial abierta hacia acuerdos más limitados, China puede llenar el vacío empezando por sus vínculos con las economías BRICS+ 1.