Europa afronta un segundo semestre incómodo. El margen de maniobra de gobiernos y bancos centrales se estrecha, y los mercados lo saben: cualquier tropiezo puede desencadenar una corrección mayor.
Los precios del gas natural licuado pueden bajar en caso de que se reanuden los flujos a través de Ucrania, pero el impacto en el petróleo es limitado. El posible levantamiento de las sanciones a Rusia puede reducir los costes de los insumos.