13 Mar
13Mar

El informe de ABB Motion, "Circularidad, no hay tiempo que desperdiciar", revela que el 94% de las empresas industriales en España están sintiendo los efectos de la escasez de recursos, lo que lleva al 58% a aumentar su inversión en iniciativas de economía circular en los próximos tres años.

Las materias primas (39%) se consideran el recurso más escaso, seguido de la mano de obra (30%), la energía (29%) y los componentes electrónicos (22%). Esta escasez de recursos ha provocado un aumento de los costes para el 34% de las empresas, así como la interrupción de la cadena de suministro para el 34% y la ralentización de la capacidad de producción para el 23%. 

A pesar de que la energía es un recurso cada vez más escaso, el 30% de las empresas declararon que la energía era su mayor fuente de residuos. Esto pone de manifiesto la urgente necesidad de una mayor eficiencia energética en toda la industria, algo que, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), será una palanca fundamental para alcanzar los objetivos de Net Zero.

Aunque hay optimismo sobre la inversión en circularidad, la encuesta también identificó obstáculos para el progreso inmediato. Por ejemplo, ninguna definición de "circularidad" fue aceptada por la mayoría de los encuestados. Además, sólo el 6% considera que la circularidad es una responsabilidad de toda la empresa, pero este grupo experimentó el mayor nivel de mejoras en las principales métricas de circularidad, como el consumo de energía, el uso de materiales reciclados y las emisiones de carbono.

La encuesta también revela que la adopción de muchas prácticas circulares importantes entre los españoles es limitada, incluida la asociación con empresas de gestión de residuos (40%), la incorporación de tecnologías energéticamente eficientes (28%) y la promoción de principios circulares en la cadena de suministro (29%). Resulta alentador que el 65% utilice materiales reciclados en sus productos en alguna medida.

Invertir en circularidad ya ha generado beneficios cuantificables, como la reducción de residuos (44%) y la mejora de la eficiencia energética (40%). Aunque algunas empresas expresan su preocupación por la inversión inicial necesaria, muchas vaticinan mejoras a largo plazo en la eficiencia de los procesos y el control de costes.

El 78% de las empresas está de acuerdo en que la economía circular fomenta la innovación e impulsa la competitividad. También apoyan el aumento de la regulación y de los requisitos de información (72%) y quieren más apoyo gubernamental para adoptar prácticas empresariales circulares (78%).

Tarak Mehta, presidente de ABB Motion, comentó: "Nunca ha estado tan clara la acuciante necesidad de pasar a una economía circular. Nuestro modo de vida actual está agotando los recursos a un ritmo insostenible, contribuyendo a las emisiones y al cambio climático. Adoptar la circularidad no solo es esencial para salvaguardar nuestro medio ambiente, sino también para mejorar la resiliencia de las empresas. Aunque hay retos que superar, las empresas que adoptan plenamente la circularidad obtienen importantes beneficios, desde el control de costes hasta la mejora de la reputación. Debemos actuar ahora para que la circularidad sea la norma en las industrias mundiales. No hay tiempo que perder". 

El 92% de las empresas no entienden el funcionamiento del impuesto sobre el plástico

Por otra parte, una investigación de Ayming revela que el 92% de las empresas españolas admite no comprender el funcionamiento del Impuesto sobre el Plástico no Reutilizable (IPNR). Más de un 80% ha necesitado asesoría externa y un sobrecoste de más de 3.000€ para el 45%, y de más de 15.000€ para el 7%. Para un 75%, el mecanismo de respuesta de las consultas vinculantes y el material aclaratorio de la Agencia Tributaria no aporta soluciones a las dudas planteadas. 

Sonia Álvarez, directora del área de Fiscal de Ayming España, asegura que “la gestión del IPNR ha supuesto un auténtico reto para las empresas. Su difícil comprensión ha complicado la correcta liquidación, lo que ha provocado que muchas empresas hayan tenido que solicitar la ayuda de expertos”. El 80% de las empresas ha recurrido a expertos la correcta aplicación del IPNR La gestión del IPNR ha supuesto un incremento de recursos internos y externos para las empresas. Tanto es así, que 8 de cada 10 afirma haber contratado servicios de terceros para una gestión óptima. Dicha externalización ha supuesto incurrir para el 45% de los encuestados en más de 3.000€ de inversión, llegando incluso a más de 15.000 € para un 7%.

Las empresas han tenido que llevar a cabo adaptaciones informáticas y cambios en los procesos de facturación, que han requerido más de un 60% en horas de los empleados, un 35% de costes informáticos y un 4% en replantear nuevos diseños de productos y estrategias.

“Indudablemente, además del coste económico del propio impuesto, las empresas han asumido costes indirectos, como los asesores fiscales, costes laborales y gastos en sistemas informáticos y cambios en la cadena de valor de las empresas. El sector pyme, el 99% del tejido empresarial español, no está habituado a tratar con la complejidad de este tipo de Impuestos Especiales y, por ende, han sido las más afectas en la medida en que también cuentan con menos recursos”, insiste Sonia Álvarez.  

Obtener información de los proveedores, una de las las mayores dificultades para la liquidación

Una gran parte de las empresas sujetas a este impuesto especial importan el material de otros países que no están obligados a declararlo por la regulación europea o nacional, por lo que resulta muy complicado obtener la información necesaria a declarar en España, siendo ésta la principal dificultad para la correcta liquidación del impuesto. De hecho, solo el 30% de las empresas encuestadas afirman haber contado con colaboración por parte de sus proveedores en la facilitación de la información sobre la cantidad de plástico importado. 

Son las grandes empresas las que han afrontado mayores dificultades en la obtención de la información al contar con un gran número de proveedores extranjeros y por la falta de coordinación interna entre los distintos departamentos de cara a obtener los datos. De hecho, la falta de información ha obligado a muchas empresas a determinar la base imponible a través de estimaciones (80%). Este dato resalta la importancia de promover la colaboración y la transparencia en la cadena de suministro, así como de establecer mecanismos para facilitar el intercambio de información entre proveedores y empresas sujetas al impuesto.

Para Faysal Assakale, Responsable de Impuestos en Ayming España “una solución práctica para otorgar mayor seguridad jurídica a los contribuyentes y reducir la complejidad en la gestión del Impuesto podría ser la aprobación de valores por defecto”. 

A pesar de que más del 50% de las empresas ha implantado medidas para reducir los envases de un solo uso, el impuesto no está cumpliendo su finalidad medioambiental. El IPNR se ha diseñado con la finalidad de desincentivar el uso de envases de plástico y transitar hacia una economía circular, aunque, a juicio del 90% de las empresas, no está cumpliendo con una finalidad medioambiental y, además, está reduciendo su competitividad frente a compañías de la Unión Europea que no tienen que liquidar este impuesto. 

“9 de cada 10 sujetos pasivos consideran que el tributo no está cumpliendo con la finalidad medioambiental, aunque parece que las compañías sí están llevando a cabo acciones para redefinir sus procesos a la hora de seleccionar los envases de sus productos. No obstante, según afirman, las necesidades del mercado y la oferta existente no les permite sustituir por completo la utilización de materiales plásticos", añade Assakale.

Las empresas están encontrando trabas para reducir o eliminar los envases de plástico de un solo uso puesto que no sólo depende de las propias organizaciones, también de otros factores externos. Por ello, el 84% considera que, actualmente, no es factible sustituir el plástico por otro material.

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